Queso de anacardos con tomate seco

Categorías:Recetas veganas
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Cristina Villora Pereira

Hubo un momento en el que llegué a odiar el queso… Adoraba el queso: ya fuera fresco o curado de ese que pica… Y comía queso, mucho queso.

Era como tocar la “casa” jugando al pilla-pilla, un refugio al que acudir cuando no había muchas opciones en un restaurante o en casa de amigos. Hasta que llegó el día en el que me hice plenamente consciente de lo que hay detrás de la industria láctea.

Y la decisión fue firme porque las vacas, por mucho que nos quieran vender lo contrario, no dan leche.

A las vacas les robamos la leche de sus terneros.

De forma que tuve que pasar por una fase de “deshabituación” y tras ese período,  esos quesos que me sabían a rayos empezaron a ser bastante aceptables e incluso algunos (como éste) sobresalientes.

Me encantan los quesos con base de anacardos: son suaves y cremosos y no es que yo lo diga, han obtenido el beneplácito de muchos amigos omni.

Para elaborar uno vas a necesitar:

Lo más complejo de la elaboración es batir y esperar de modo que esta receta la puede elaborar cualquiera.

En primer lugar lavamos los anacardos y tras eso los dejamos a remojo en el agua de mar dentro de la nevera durante 24 horas. Tras esto habrán absorbido buena parte del agua y casi doblarán su volumen inicial. Escurrimos el agua sobrante y los ponemos en el procesador de alimentos o batidora de vaso junto al diente de ajo, la cucharada de levadura y el contenido de las 4 cápsulas de Advance acidophilus. Ahora batimos hasta que quede una masa fina y cremosa sin grumos. Picamos muy chiquitito el tomate con un cuchillo y añadimos la mitad a la crema que teníamos integrándola con una espátula. Formamos el queso en un aro de emplatar y ponemos en la parte superior el tomate restante que teníamos reservado. Lo dejamos 24 horas a temperatura ambiente y después lo guardamos en un contenedor (preferiblemente de cristal) en la parte menos fría de la nevera. Durante una semana voltearemos el queso a diario para que se forme la corteza de forma uniforme.

A la semana ya lo tenemos listo para degustar 🙂