Esto no es una tarta de queso :-)

Categorías:Recetas veganas
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Cristina Villora Pereira

Ja!

Pues si no es, es lo más parecido que he probado en mi vida.

Hace unos días fue mi cumpleaños, no soy muy tradicional, más bien todo lo contrario, pero algunas tradiciones merece la pena que sean conservadas por lo que la tarta en casa no podía faltar.

No me gusta soplar velas, ni que me tiren de las orejas ni que me canten “Cumpleaños feliz”, pero desayunar un buen trozo de tarta es una magnífica manera de comenzar el día (y de acabarlo).

La tarta de queso siempre fue mi favorita y aunque he probado algunas recetas veganas que dan buen resultado, con esta me he quedado fascinada. Tengo pendiente hacerla horneada (al estilo de la New York Cheesecake) pero con el Terral que estos días sopla en Málaga no saco valor para hacerlo. Tendremos que esperar a octubre para poder encender el horno sin morir achicharrados.

Como es una tarta sin horno, se prepara en un periquete y solo tienes que tener la paciencia suficiente para dejarla que enfríe y tenga la textura adecuada. Es perfecta para hacerla de un día para otro.

Pues pongámonos manos a la obra! Para un molde de 15 cm de diámetro vas a necesitar:

  • 100 gr de nueces pecanas
  • 6-8 dátiles medjoul
  • 1 cucharada de Aceite de Coco Bio especial para cocinar o freir
  • 60 gr de anacardos crudos
  • 2 frascos de Esto no es un queso cremoso
  • la raspadura de una vaina de vainilla
  • una pizca de ralladura de limón.
  • 3 cucharadas de Sirope de dátiles
  • 200 gr de frambuesas
  • 1 cucharada de Semillas de chia
  • 1 cucharadita de zumo de limón.

En primer lugar en un cazo pondremos a cocinar las frambuesas -reservamos algunas para decorar-, junto a las semillas de chia, el zumo de limón y una cucharada de sirope.  Cuando comience a hervir, retiramos del fuego y cuando esté templado batimos hasta conseguir la textura que más nos guste. A mi me encantan los tropezones pero si os gusta una capa muy fina podéis batirlo y luego pasarlo por un colador de malla fina. Reservamos la cobertura en la nevera.

Para preparar la base solo tendremos que batir las nueces junto a los dátiles deshuesados, los anacardos y una cuchara de aceite de coco. Esta mezcla la pondremos aplastando bien en un molde desmontable de 15 cm intentando que quede una capa uniforme. Mientras preparamos el relleno lo dejamos en la nevera.

En un bol grande con una batidora de varillas (eléctrica o a mano si quieres ganarte una porción mayor) bate la crema de queso junto a la pizca de ralladura de limón, el interior de una vaina de vainilla y dos cucharadas de sirope de datil. Debe quedar una mezcla uniforme y suave. Vertemos sobre la base y dejamos enfriar un poco antes de cubrir con la cobertura que teníamos reservada. Decoramos con unas frambuesas y dejamos enfriar al menos 8 horas en la nevera.